¿Qué hacer? I

Tomo V
¿Qué hacer? Parte I (División del autor del blog)
Problemas candentes de nuestro movimiento.
Escrito en 1901, publicado en febrero 1902.
Febrero 1902

El resumen lo he dividido en dos partes para que no se haga muy extenso el post. En la primera entran los capítulos Dogmatismo y “libertad de crítica” y   La espontaneidad de las masas y la conciencia de la socialdemocracia completos y el inciso a) La agitación política y su restricción por los economistas del capítulo III.

En el segundo post (se publicará en algunas horas) entra del inciso b) del capítulo III en adelante.

Leer resumen/guía de lectura dando clic en “Sigue leyendo”:

Qué hacer. Publicación en ruso.

I – Dogmatismo y “libertad de crítica”

¿Qué significa la “libertad de crítica”?

Una de las frases en boga es el “libertad de crítica”. Sin embargo ¿Qué es esto?. Lenin comienza el texto definiendo a la Libertad de crítica, repetida tantas veces. “Esta consigna es, por lo visto, una de las locuciones convencionales que, como los apodos, son legalizados por el uso y se convierten casi en nombres comunes”. (P 358)

¿En qué consiste esta “nueva” tendencia que asume una actitud “crítica” frente al marxismo “viejo, dogmático” que expone Bernstein y lo ‘demuestra’  Millerand?. (P 359)

Eduard Bernstein

Bernstein ha apoyado la proclama de que la socialdemocracia debe dejar de ser el partido de la revolución social para transformarse en un partido democrático de reformas sociales. Y la exigencia de que la socialdemocracia revolucionaria dé un viraje decisivo hacia el socialreformismo burgués ha ido acompañada de un viraje no menos decisivo hacia la crítica burguesa de todas las ideas fundamentales del marxismo.
La crítica teórica de Bernstein no es pues nada nuevo, “ha sido transplantada directamente de las publicaciones burguesas a las publicaciones socialistas” dice Lenin. (P 361)

Millerand ha llegado en Francia a ser ministro de Comercio e Industria, poniendo en acción lo que han llamado “bernsteinianismo práctico”, y ganándose sus elogios, pero ofreciendo un paquete de reformas tan miserables que se lograba obtener aún más con los gobiernos burgueses.

La “nueva” tendencia no es más que una variedad del oportunismo y la “libertad de crítica” es la libertad de la tendencia oportunista en el seno de la socialdemocracia  Las expresiones de ¡Viva la libertad de crítica! Recuerdan demasiado la fábula del tonel vacío (Un tonel vacío hace mucho ruido al rodar). Algunos entre nosotros han comenzado a gritar “Vamos hacia el pantano!”. “Pero, en ese caso, suelten nuestras manos, no se agarren a nosotros, ni envilezcan la gran palabra libertad, porque también nosotros somos “libres” para ir adonde queramos, libres para luchar no sólo contra el pantano, sino incluso contra los que se desvían hacia el!”

Los nuevos defensores de la “libertad de crítica”

La Rabócheie Dielo organizada por la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero proclama “Para una unión sólida es indispensable la libertad de crítica”. De lo que se comprenden dos cosas 1) Rabócheie Dielo asume la defensa de la tendencia oportunista en la socialdemocracia internacional en general; 2) Rabócheie Dielo exige la libertad del oportunismo en el seno de la socialdemocracia rusa.

B. Krichevski, director de la R. Dielo, critica a los redactores de Iskra por el análisis que hacen de la inevitable ruptura en la socialdemocracia. Critica la comparación con la gironda y la montaña que Iskra les hace. Los alemanes están unidos porque aceptan la “libertad de crítica”, dicen, los franceses en cambio “son intolerantes y por ello están fragmentados”. El argumento superficial (“Los alemanes son buenos, los franceses son malos”) intenta ocultar problemas mucho más graves en el seno del bernsteinianismo francés encolumnado con la burguesía. Si la socialdemocracia sigue unida en Alemania es porque los bernsteinianos acatan la resolución de Hannover.

Están equivocados al exigir en Rusia una copia a calco de las recetas de la socialdemocracia alemana.  Parece ser que no han comprendido que el internacionalismo es aplicable según las peculiaridades nacionales. (P 367)

La crítica en Rusia

Nadie hubiera creido posible 10 años ántes del escrito de Lenin la existencia de un movimiento Marxista como el que existe en Rusia para 1902. Lenin da cuenta de ello y de algunas de sus causas, como la concentración de la atención zarista en reprimir al grupo “La Voluntad del Pueblo”, mientras aparecían libros y militantes marxistas por doquier. (P 367)

De modo que se conformó en rusia (por la maduración del debate) una alianza amplia que contenía sectores radicales  y moderados (los de la democracia burguesa). Hay quienes reprochan a los socialdemócratas revolucionarios haber realizado alianzas con los de la socialdemocracia “crítica”. Pero puede temer alianzas temporales, aunque sea con personas poco seguras, sólo quien desconfía de sí mismo, y sin esas alianzas no podría existir ningún partido político. Y dicha alianza permitió el triunfo sobre los populistas. (P 369)

La ruptura con la tendencia “crítica” no se debió a que los “aliados” resultaran ser demócratas burgueses, sino a que éstos no aportaban condiciones de revelar a la clase obrera su oposición antagónica con los intereses de la burguesía. (P 370) Eso significaba tratar de convertir el incipiente movimiento obrero en un apéndice de los liberales.

La ruptura ha generado una moda hacia los discursos por la “libertad de crítica”. Los socialdemócrtas tienen planteada ahora una tarea difícil de por sí y, además, complicada en grado increíble por obstáculos puramente externos: la tarea de combatir la nueva corriente (P 370).

La posición de los oportunistas frente a los socialdemócratas revolucionarios es diametralmente opuesta en Alemania y en Rusia.

En Alemania, los socialdemócratas revolucionarios, como es sabido, están a favor de mantener lo que existe: el viejo programa y la vieja táctica, que todo el mundo conoce y que han sido explicado en todos sus detalles a través de la experiencia de muchos decenios. Los “críticos”, en cambio, quieren introducir modificaciones; y como estos “críticos” representan una ínfima minoría, y sus aspiraciones revisionistas son muy tímidas, es fácil comprender los motivos por los cuales la mayoría se limita a rechazar lisa y llanamente las “innovaciones”. P 371

En pocas palabras, los alemanes se conforman con lo que existe, rechazando las modificaciones; nosotros reclamamos que se modifique lo existente, rechazando el culto a ello y la resignación con ello.

¡Precisamente esta “pequeña” diferencia es la que no han advertido nuestros “libres” copiadores de resoluciones alemanas!

Engels sobre la importancia de la lucha teórica.

La famosa libertad de crítica no implica la sustitución de una teoría por otra, sino la libertad de prescindir de toda teoría coherente y meditada. La difusión del marxismo por los promotores de la “libertad de crítica” ha ido acompañada de rebajamiento en el nivel teórico. Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario. Y para la socialdemocracia rusa la teoría es mayor aún por tres cuestiones:
1) Porque el partido recién se está formando. (P 376)
2) Porque el movimiento socialdemócrata es por su propia naturaleza internacional. Debe combatir el chovinismo nacional y únicamente puede desarrollarse si hace suya la experiencia de otros países, para lo cual hay que conocerla y asumir una actitud crítica frente a esas experiencias y comprobarlas por uno mismo.
3) Por último porque las tareas nacionales de la socialdemocracia rusa no las ha enfrentado nadie aún. Sólo un partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir la misión de combatiente de vanguardia. 

Guerra de los campesinos en Alemania. En el texto sobre ella Engels desarrolla el concepto de lucha teórica.

Engels reconoce no sñolo dos formas de lucha de la socialdemocracia (La política y la económica) sino tres, colocando a su lado también a la lucha teórica.  (Ver “La guerra campesina en Alemania” de Engels, 1875)

Con una fuerte lucha teórica los alemanes le hicieron frente  a la ley de excepción, una dura prueba para los obreros alemanes.

Termina el capítulo con unas palabras que resultaron proféticas. Recordar que el texto es de 1902 y tener en mente los hechos posteriores en Rusia al leer las siguientes palabras:

Al proletariado ruso le están reservadas pruebas inconmensurablemente más duras aún; tendrá que luchar contra un monstruo, en comparación con el cual la ley de excepción en un país constitucional parece un verdadero pigmeo. La historia plantea hoy ante nosotros una tarea inmediata que es la más revolucionaria de todas las tareas inmediatas del proletariado de ningún otro país. La realización de esta tarea, la demostración del más poderoso baluarte no ya de la reacción europea, sino también de la reacción asiática, converiría al proletariado ruso en la vanguardia del proletariado revolucionario internacional. Y tenemos el derecho de esperar que obtendremos este título de honor, que ya nuestros predecesores los revolucionarios de la década del 70, han merecido, siempre que sepamos inspirar a nuestro movimiento, mil veces más vasto y profundo, la misma decisión abnegada y la misma energía.

II – La espontaneidad de las masas y la conciencia de la socialdemocracia

a) Comienzo del ascenso espontáneo.

Lenin insiste en que hay distintos tipos de espontaneidad, pone el ejemplo de las huelgas en Rusia en las décadas del 6o y 70 que muestran que en el fondo el “elemento espontaneo” no es sino la forma embrionaria de lo consciente. Pero más que lucha consciente eran expresiones de desesperación y venganza.

Es importante recordar que los socialdemócratas confiaron entre 1895 y 1898 confiando en el movimiento “espontaneo” para intervenir con el más amplio programa y táctica de combate. Pero la desgracia a medias se convirtió en una verdadera desgracia cuando esa conciencia comenzó a ofuscarse (P 385), cuando aparecieron gentes dispuestos a erigirr los defectos en virtudes que inventaron un fundamento teórico de culto a la espontaneidad.

b) El culto a la espontaneidad de Rabochaia Misl

En Rusia el “economismo” no surgió sin lucha contra los viejos socialdemócratas. El economismo ha comenzado a incitar a volver atrás, hacia la lucha exclusivamente trade-unionista. Incitan a someter por completo la conciencia a la espontaneidad. A la espontaneidad de aquellos que se dejaban arrastrar por el argumento de que “debían luchar, sabiendo que lo hacían no para imprecisas generaciones futuras, sino para ellos mismos y para sus propios hijos”. Se han puesto a repetir la fraseología burguesa. Todo lo que sea rebajar el papel del “elemento consciente” equivale a fortalecer la influencia de la ideología burguesa sobre los obreros.

Ya no puede ni hablarse de una ideología independiente, elaborada por las mismas masas obreras en el curso de su movimiento, el problema se plantea solamente así: ideología burguesa o ideología socialista. No hay término medio. Por eso, todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea alejarse de ella equivale a fortalecer la ideología burguesa. ¿Por qué? Porque la ideología burguesa es mucho más antigua que la socialista, porque su elaboración es más completa, porque posee medios de difusión incomparablemente más poderosos.

Por eso la tarea de la socialdemocracia debe consistir en combatir la espontaneidad, apartar del movimiento obrero la tendencia espontánea de cobijarse bajo el ala de la burguesía.

R. Misl (periódico de los economistas) al reconocer plenamente la lucha política derivada en forma espontánea del propio movimiento obrero, renuncia por completo a elaborar independientemente una política socialdemócrata, especifica, que corresponda a los objetivos generales del socialismo.

c) El grupo de autoemancipación

Lenin dedica este apartado a una crítica de R. Dielo Nº 7, al “Llamamiento del Grupo de Autoemancipación de los Obreros”, quienes nuevamente toman los conceptos de autoemancipación, tradeunionismo y economismo, sumándole exageradas dosis de oportunismo “es deseable la lucha que es posible, y es posible la lucha que se sostiene en un momento dado”.

Se dedica particular atención a críticas que la R. Dielo realiza a Iskra.
Por un lado dicen los autores de R. Dielo (sustentandose en su culto a la espontaneidad), que la táctica (como tal) “entra en contradicción con el espíritu del marxismo”  lo cual equivale, dice Lenin, no sólo a envilecer el espíritu teórico al marxismo sino, en la práctica, tirar del partido hacia atrás.
Por otro lado critican a Iskra de prestar particular atención a lo subjetivo (teorico) sin efecto ni resultados en lo objetivo (práctica concreta). Pero ¿En qué se basan esos argumentos? Si no menciona un hecho objetivo concreto.

De modo que la R. Dielo y R. Myslno hacen más que ser zaga del movimiento (furgón de cola), por lo que Lenin considera acertado hablar de ellos no como un movimiento que ejerce el oportunismo, sino el “seguidismo”.

Lenin concluye el capitulo haciendo balance del crecimiento en número del movimiento obrero y de las falencias en la actividad revolucionaria:

Así pues, hemos podido convencernos de que el error fundamental de la “nueva tendencia” en la socialdemocracia rusa consiste en rendir culto a la espontaneidad, en no comprender que la espontaneidad e las masas exige de nosotros, los socialdemócratas, una elevada conciencia. Cuanto más crece la lucha espontánea de las masas, cuanto más amplio se hace el movimiento, tanto mayor, incomparablemente mayor, es el imperativo de elevar con rapidez la conciencia en la labor teórica, política y orgánica de la socialdemocracia.

[...]
La activación de las masas se ha producido y aumentado de manera continua y sucesiva, y lejos de cesar donde había comenzado, se ha extendido a nuevas localidades y nuevos sectores de la población (bajo la influencia del movimiento obrero se ha reanimado la efervescencia entre la juventud estudiantil, entre los intelectuales en general e incluso entre los campesinos). Pero los revolucionarios se han rezagado de la creciente actividad de las masas tanto en sus “teorías” como en su labor, no han logrado crear una organización permanente que funcione sin interrupciones y sea capaz de dirigir todo el movimiento.

III – Política tradeunionista y política socialdemócrata

a) La agitación política y su restricción por los economistas

En cuanto los obreros vieron que los círculos de los socialdemócratas querían y podían proporcionar hojas de nuevo tipo que decían la verdad sobre su vida miserable, comenzaron a llover cartas de las fábricas y talleres. La “verdad sobre la vida obrera” entusiasmaba a todos. Los volantes eran realmente una declaración de guerra por el efecto excitante de las denuncias. A veces bastó la aparición de un volante para ver cumplida una reivindicación. La agitación es un punto de partida para despertar la conciencia de clase, para incitar la lucha sindical y la difusión del socialismo.

Pero la socialdemocracia debe dirigir la lucha de la clase obrera no sólo para obtener condiciones ventajosas de venta de la FT, sino para que sea destruido el régimen social que obliga a los desposeídos a vender su fuerza de trabajo a los ricos. (P 407) No se puede suscribir sólo a la lucha económica. Se debe emprender activamente la educación política de la clase obrera, de desarrolllo de su conciencia política.

No es posible limitarse a la propaganda de la idea de que la clase obrera es hostil a la autocracia. No basta explicar la opresión política. Es necesario hacer agitación y para ello es necesario denunciar las manifestaciones concretas de la opresión. Sin embargo para R. Dielo la agitación política pasa a un segundo plano, pues la lucha económica “puede aplicar con más amplitud”

Cita textual P 410:

En tiempos muy, muy remotos (¡hace un año!…), Rab. Dielo decía: “Las reivindicaciones políticas inmediatas se hacen asequibles a las masas después de una huelga o, a lo sumo, de varias huelgas”, “en cuanto el gobierno emplea la policía y la gendarmería” (núm. 7, pág. 15 de agosto de 1900). Ahora, esta teoría oportunista de las fases ha sido ya rechazada por la Unión, la cual nos hace una concesión al declarar que “no hay ninguna necesidad de desarrollar desde el comienzo mismo la agitación política exclusivamente sobre el terreno económico” (Dos congresos, pág. 11). ¡Por este solo hecho el futuro historiador de la socialdemocracia rusa verá mejor que por los más largos razonamientos hasta qué punto han envilecido el socialismo nuestros “economistas”!

Martinov dice que se debe “dar a la lucha económica misma un carácter político”, lo que no es ni más ni menos que limitarse a mejorar las condiciones en las que se explota al obrero sin terminar con la explotación (P 411 y 422)

Cita textual P 414:

La socialdemocracia revolucionaria siempre ha incluido e incluye en sus actividades la lucha por las reformas. Pero no utiliza la agitación “económica” exclusivamente para reclamar del gobierno toda clase de medidas: la utiliza también (y en primer término) para exigir que deje de ser un gobierno autocrático. Además, considera su deber presentar al gobierno esta exigencia no sólo en el terreno de la lucha económica, sino asimismo en el terreno de todas las manifestaciones en general de la vida sociopoítica. En una palabra, subordina la lucha por las reformas como la parte al todo, a la lucha revolucionaria por la libertad y el socialismo. En cambio, Martínov resucita en una forma distinta la teoría de las fases, tratando de prescribir infaliblemente la vía económica, por decirlo así, del desarrollo de la lucha política. Al propugnar en un momento de efervescencia revolucionaria que la lucha por reformas es una “tarea” especial, arrastra al partido hacia atrás y hace el juego al oportunismo “economista” y liberal.

Las concesiones “económicas” (o seudoconcesiones), son sin duda, las más baratas y las más ventajosas para el gobierno, pues espera ganarse con ellas la confianza de las masas obreras.

Martinov en la frase “La lucha económica de los obreros contra los patronos y el gobierno (¡¡”lucha económica contra el gobierno”!!), además de su significado revolucionario directo, tiene también otro: incita constantemente a los obreros a pensar en su falta de derecho políticos” (Los parentesis de Lenin) expresa el espíritu del economismo, “La lucha económica contra el gobierno” es precisamente política tradeunionista, que está muy lejos, lejísima, de la política socialdemócrata.

Leer texto completo: http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/index.htm

Nota del autor del blog: La traducción de marxists.org tiene algunos errores de traducción y palabras que en ocasiones dificultan la comprensión (ej: Charca en la ed. online de marxists, pantano en la edición de cártago de las obras completas). La traducción de las obras completas que utilicé (edición de cártago) me resultó mucho más clara por lo que recomiendo esa edición.

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